Testimonios

Teresita Morere
Craighouse, 3ro. medio

Teresita MorereDesde chica fui de ir a misa y comulgar, porque mi familia es católica y siempre me lo inculcaron. Pero el hecho que te inculquen algo desde chica y seguirlo por costumbre, ni siquiera se acerca a lo que es el amor de Dios, y eso lo entendí en Convivio.

Con mis amigas fuimos al convivio 2004. Sin tener idea de lo que era, salí con una visión totalmente distinta de lo que era Jesús. Cambió mi forma de ver la religión, y estaba tan feliz que no podía ni conmigo misma. Supe que con Dios podía cambiar tantas cosas, y lo único que quería era gritarle al mundo lo intenso que era lo que estaba viviendo.

No era una simple “alegría” del momento, así que fui a misiones y asistí a otros dos Convivios, en los que vivía cada vez momentos más intensos, y no sólo con Dios, sino que con mis amigas y conmigo misma también. Entendí que DIOS NO ES UN SENTIMIENTO, que todo lo que he vivido con Él no son sólo momentos de alegría, es verdadero!

Convivio me hizo saber que hay mucha gente tratando de encontrar a Dios y van en su búsqueda. Me ayudó a conocerme a mi misma, formar amistades más profundas, y entender el porqué de mi existencia. ¡Y sobretodo, a entender que con Él voy a alcanzar la felicidad!

Raimundo Langevin
Francisco de Asis, 3ro. medio

Raimundo LangevinPara mi Convivio es una experiencia única que me ayudó a conocerme a mí y lo que quiere Dios de mí. Es impresionante como Convivio llega hasta lo más profundo de mi corazón y me muestra que Él siempre va a estar conmigo y que puedo confiar en Él, que por más grande que sea mi problema siempre va a estar ahí.

Por otra parte, lo que me encantó fue ver que mucha gente como yo estaba en las mismas, muy contentas y con ganas de ser instrumentos verdaderos de Dios y no importándoles si es fácil o difícil el camino, sino con ganas de no dejar de mirarlo a Él y confiados en que siempre va a estar ahí aunque nosotros no nos demos cuenta.

Convivio me llena de ganas de seguir luchando y me confirma una vez más que Dios sí existe, y lo más importante, Dios sí me ama con todo su ser.

Nicole Barr
Dunalastair, 4to. medio

Nicole Barr¿Cómo puedo explicarles lo que fue y es para mí Convivio? ¿Cómo escribo en pocas líneas todo lo que viví en esos tres días?

El Convivio ya lleva unos cuantos años en Chile, pero el año pasado fue la primera vez para mí. No sé cómo, ni por qué, me decidí a ir. La verdad es que los años anteriores ni siquiera se me pasó por la mente, pero el 2006 sentí que ALGO o ALGUIEN me llamaba y me invitaba a participar. Obviamente después me di cuenta que ese alguien era Dios, y no podía creer que Él me hubiese invitado a mí. Pero lo que sí me pude dar cuenta fue que había miles de jóvenes iguales que yo. Dios nos había llamado a todos y nos invitó a vivir una experiencia que claramente cambió nuestras vidas.

Convivio para mí, fue darme cuenta de que hay más personas que buscan lo mismo que yo, que tienen los mismos anhelos y que están dispuestos a luchar todos juntos por alcanzarlos. Convivio me ayudó a dar el primer paso en mi vida católica, a decidirme a luchar y no quedarme mirando como se me pasa la vida. Me invitó a algo más.

Gonzalo Oyanedel
Apoquindo, 4to. medio

Gonzalo OyanedelHace tres años yo simplemente anhelaba algo más. Me aburría que las cosas ya no tuvieran sentido, ver como la gente no tenía una verdadera razón de ser, una meta o un ideal. Comenzó mi búsqueda, pero ¿qué sucedía?, ¿por qué tenía ese amargo sentimiento de soledad si a la vez tenía muchos amigos y una gran familia que me apoyaba?

No me entendía, pero sabía que necesitaba cambiar esto. Durante esos tiempos, se celebraría el Convivio en mi colegio. No sabía muy bien lo que era, pero tenía el común prejuicio de que se trataba de rezar todo el día, hablar con curas milenarios que me iban a repetir los mismos temas de siempre. Sin embargo, por una razón que aun desconozco, terminé asistiendo a mi primer Convivio el 2004.

Admito que me llevé una gran sorpresa. No había curas milenarios ni temas ultra-repetidos, de hecho, la mayoría de la gente que hablaba tenía apenas unos pocos años más que yo, y lo que hablábamos era lo que yo verdaderamente necesitaba.

Me quedó gustando y volví al año siguiente, que era un año especial ya que me preparaba para recibir el sacramento de la confirmación y ese Convivio causó un gran impacto, mucho mayor que los anteriores, seguramente porque ya tenía cierta madurez, a diferencia de los otros dos Convivios. Definitivamente, mi anhelo ya estaba empezando a hacerse camino donde antes sólo había una selva de confusión.

Sin lugar a duda, Convivio es una experiencia reveladora, que nos hace darnos cuenta de quiénes somos, por qué somos, a dónde vamos y qué queremos.

Con no me hizo santo, ni me impuso nada. Convivio me invitó a ser un verdadero católico; un católico con horizonte. Yo lo acepté porque sencillamente era bueno, y es por eso que quiero invitarte a ti, joven como yo, con dudas, inquietudes, con ese anhelo de infinito, a asistir a Convivio, porque además de ser una experiencia incomparable, es una verdadera oportunidad de encontrarse con Dios, con los demás y con uno mismo. Ven a Convivio, no lo lamentarás.